Hace mucho, muchísimo no sentía deseos de escribirte. Es
más, no estoy muy segura de por qué lo estoy haciendo. De fondo suena “Déjame
decirte algo” de Chico Trujillo. Me apareció como recuerdo de Facebook en
un comentario escrito el 2011, supongo que por ti.
En realidad, no estoy escribiéndote a ti. Esta es una forma
de poner en su lugar a esa nostalgia que me asedia, ya no con dolor ni rabia,
sino solo como una sensación perdida en un tiempo muy lejano. Me acuerdo de
cuando no existía nada más en mí que un amor que colmaba todo. Creo que lo
único por lo que puedo agradecerte es por haberme permitido conocer el inmenso amor que puedo llegar a sentir.
Leí que las niñas del Carmela se tomaron tu colegio culiao. Ojalá
yo hubiera tenido un mínimo de arrojo y de la convicción que ellas tienen para
darte cara. Posiblemente, no habría sido tan fácil que me hicieras pico. No sé
si alguna vez pueda perdonarte por haberme usado, por haberme hecho sentir tan
miserable, por haberme manipulado tantos años de mi vida. Sin embargo, creo que
el rencor se ve cada vez desde más lejos. Hoy simplemente no tengo nada que
decir, nada que reflexionar acerca de ti. Eres un miserable.
No hay comentarios:
Publicar un comentario