martes, 15 de mayo de 2018


Hace mucho, muchísimo no sentía deseos de escribirte. Es más, no estoy muy segura de por qué lo estoy haciendo. De fondo suena “Déjame decirte algo” de Chico Trujillo. Me apareció como recuerdo de Facebook en un comentario escrito el 2011, supongo que por ti.

En realidad, no estoy escribiéndote a ti. Esta es una forma de poner en su lugar a esa nostalgia que me asedia, ya no con dolor ni rabia, sino solo como una sensación perdida en un tiempo muy lejano. Me acuerdo de cuando no existía nada más en mí que un amor que colmaba todo. Creo que lo único por lo que puedo agradecerte es por haberme permitido conocer el inmenso amor que puedo llegar a sentir.

Leí que las niñas del Carmela se tomaron tu colegio culiao. Ojalá yo hubiera tenido un mínimo de arrojo y de la convicción que ellas tienen para darte cara. Posiblemente, no habría sido tan fácil que me hicieras pico. No sé si alguna vez pueda perdonarte por haberme usado, por haberme hecho sentir tan miserable, por haberme manipulado tantos años de mi vida. Sin embargo, creo que el rencor se ve cada vez desde más lejos. Hoy simplemente no tengo nada que decir, nada que reflexionar acerca de ti. Eres un miserable.

No hay comentarios:

Publicar un comentario