viernes, 18 de mayo de 2018

Ayer te vi en la calle. Por supuesto, escapaste, como siempre, como la rata que eres.

Me gustaría que te hicieras cargo de todo lo feo que cargo y que te pertenece, para así poder liberarme de tu putrefacta presencia en mí.

De todos modos, me queda la satisfacción de saber que encontrarnos siempre es peor para ti. Yo no tengo nada que esconder, nada de qué avergonzarme. Puedo caminar con la misma velocidad de siempre y dejarte atrás, como la más horrible pesadilla que alguna vez soñé.

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