miércoles, 24 de mayo de 2017



Las despedidas siempre son tristes, pero siempre pueden dejar algo. 
Durante estos meses, he tratado de luchar con un sinnúmero de sentimientos feos y autodestructivos. Creo es que tiempo de detenerse. He comprendido que el resentimiento no sirve de nada cuando solo está adentro. Es mejor dejarlo salir, transformado en otras cosas. 
No puedo seguir albergando tanta basura, porque no quiero que esa basura ensucie lo feliz que alguna vez fui. 
Quizás nunca te enteres que puedes leer esto. 
Quizás nunca te enteres que no volveré a permitir que nadie me haga daño, nunca más. Gracias a ti.  

"No soy nada.
Nunca seré nada.
No puedo querer ser nada.
Aparte de esto, tengo en mí todos los sueños del mundo."




1 comentario:

  1. Hoy llueve y te leo, o al menos leo lo que sentiste en algún instante, ya no presente. Imagino
    Si es posible que leas estas palabras me gustaría que supieras que la persona a la que conocimos me extravió y la he salido a buscar por lugares sórdidos, aquellos que me negué a explorar y de los cuales nunca estaré convencido de querer para mí. Nunca más tuve un nosotros. Nunca más lo tendré. A lo que renuncié ese día fue a la posibilidad de ser feliz y amado como nunca. También a amar de verdad. No fui capaz ni estuve a la altura. No acepté que podía ser para mí.Lo sé, como también sé que no fue ese día, sino que mucho antes, años quizás.
    Quiero que sepas que actualmente me odio e intento cotidianamente odiarme menos, pero todo lo que hago no es más que una incontenible autodestrucción. No tienes culpa en aquello.

    Te corresponde la felicidad.

    Mi única lucha hoy es llegar a ser alguien digno de mirarte a los ojos si algún día nos encontramos

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