No puedo evitar preguntarme en qué tipo de cerdo asqueroso te convertiste. Nada de lo que he sabido de ti calza con el recuerdo del ser humano que yo conocí y amé alguna vez. Al contrario, el sujeto del que me hablan es totalmente lo contrario.
Una vez, en verano, entré al facebook comunitario y leí una conversación en la que te llamaban "semental ñancupil" o algo similar. Además de lo imprudente que me sentí al leer una conversación ajena, el asunto me golpeó y me tuvo pensando en la obvia posibilidad de que cambiaras. Recuerdo haber llegado a la conclusión de que eso estaba bien y que, si yo te quería de verdad, debía ser capaz de aceptarlo y entenderlo. Incluso me acuerdo haber reído un poco pensando en que eras como un adolescente viviendo tardíamente sus años. Sin embargo, entiendo que eso se fue acrecentando con el tiempo, llegando a sobrepasar límites que me obligan a plantearme si acaso todo aquello de lo que renegaste alguna vez no vivía como un deseo reprimido dentro de ti. Al parecer, la persona a la que idealicé durante tantos años era una mentira. Una más. Creo que ya no quiero saber nada.
Me das asco, me da asco haber sido tan leal a ti, haberte entregado mi ser entero para que hicieras de él lo mismo que de seguro haces con los innumerables condones que has usado en todo este tiempo: aprovecharme y botarme a la basura llena de tu mierda, sin poder desintegrarme.
Te desprecio como nunca pensé que podría. Realmente me importaría nada que te murieras o te fueras muy muy lejos. Por lo menos así no sentiría nunca más el temor de encontrarte por algún lado y de que me arruinaras una vez más. Ni siquiera puedo ya pensar en lo feliz que alguna vez fui junto a ti, porque todo eso hoy me parece artificioso, tanto como el personaje que inventaste para humillarme y convertirme en un ser insignificante cagado de miedo.
Ojalá nunca más manipules ni hagas tanto daño a alguien que digas querer. Ojalá nunca nadie sea tan ingenua contigo como yo.
(Por cierto, quiero que sepas que yo sí he preguntado por ti, aunque le haya pedido a todo el mundo que no me contara nada. Si te interesa saberlo, hasta con tu mamá hablé y, por lo que veo, no estaba tan equivocada. Lástima).
No hay comentarios:
Publicar un comentario