lunes, 20 de noviembre de 2017

No puedo evitar preguntarme en qué tipo de cerdo asqueroso te convertiste. Nada de lo que he sabido de ti calza con el recuerdo del ser humano que yo conocí y amé alguna vez. Al contrario, el sujeto del que me hablan es totalmente lo contrario.

Una vez, en verano, entré al facebook comunitario y leí una conversación en la que te llamaban "semental ñancupil" o algo similar. Además de lo imprudente que me sentí al leer una conversación ajena, el asunto me golpeó y me tuvo pensando en la obvia posibilidad de que cambiaras. Recuerdo haber llegado a la conclusión de que eso estaba bien y que, si yo te quería de verdad, debía ser capaz de aceptarlo y entenderlo. Incluso me acuerdo haber reído un poco pensando en que eras como un adolescente viviendo tardíamente sus años. Sin embargo, entiendo que eso se fue acrecentando con el tiempo, llegando a sobrepasar límites que me obligan a plantearme si acaso todo aquello de lo que renegaste alguna vez no vivía como un deseo reprimido dentro de ti. Al parecer, la persona a la que idealicé durante tantos años era una mentira. Una más. Creo que ya no quiero saber nada.

Me das asco, me da asco haber sido tan leal a ti, haberte entregado mi ser entero para que hicieras de él lo mismo que de seguro haces con los innumerables condones que has usado en todo este tiempo: aprovecharme y botarme a la basura llena de tu mierda, sin poder desintegrarme.

Te desprecio como nunca pensé que podría. Realmente me importaría nada que te murieras o te fueras muy muy lejos. Por lo menos así no sentiría nunca más el temor de encontrarte por algún lado y de que me arruinaras una vez más. Ni siquiera puedo ya pensar en lo feliz que alguna vez fui junto a ti, porque todo eso hoy me parece artificioso, tanto como el personaje que inventaste para humillarme y convertirme en un ser insignificante cagado de miedo.

Ojalá nunca más manipules ni hagas tanto daño a alguien que digas querer. Ojalá nunca nadie sea tan ingenua contigo como yo.

(Por cierto, quiero que sepas que yo sí he preguntado por ti, aunque le haya pedido a todo el mundo que no me contara nada. Si te interesa saberlo, hasta con tu mamá hablé y, por lo que veo, no estaba tan equivocada. Lástima).

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