viernes, 28 de abril de 2017

N:

Recordé el primer disco que me prestaste. Está grabado como el pico, pero las canciones son tan hermosas que da lo mismo. Lo encontré en Youtube. No sé cómo me acordé de él. El físico lo perdí.
Está temblando, ha temblado por lo cinco veces en menos de una hora. Es 28 de abril. Es viernes. Es fin de mes. Hace cinco meses y dos días me desechaste. Hace cinco meses.
Quisiera contarte muchas cosas, pero no sabría por cuál comenzar. Quisiera que supieras que estoy bien, que sobreviví. Quisiera decirte que no ha sido fácil. Que he sentido ganas de morir. Que te he odiado, intensamente. Quisiera que supieras que, a ratos, siento que el rencor me sobrepasa y no sé qué hacer con él.
No vine a recriminarte en, todo caso. Más bien sentí deseos de hablar contigo, de saber cómo estás desde que todo se vino abajo. He sabido un par de cosas, claro. Y siento pena, siento desazón. En esas historias, no está el N. que conocí, al que tozudamente recuerdo y a veces añoro. No sé quién serás hoy, pero entiendo que eres otra persona. Quizás no tiene objeto escribirte, si ese fuera el caso.

Pero sigues aquí. Quisiera saber cómo removerte. 

Es tanto lo que quisiera contarte, lo que quisiera compartirte. Y vienen como en oleadas todas esas cosas y vengo aquí y las olvido. Son muchas. Son infinitas.

No sé qué más agregar.
Ojalá pudieras saber que esto existe.
Ojalá.

C. 

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