...como hace mucho no me sucedía siento miedo. Te llamé para hablar contigo porqe te extraño y necesitaba sentir el alivio qe tu voz me da. Mientras cada uno de los tonos del teléfono sonaba mi corazón latía más fuerte, esperando qe no fuera tarde para qe me contestaras. Estos días han sido de mucho recogimiento y sufrimiento para mí. No lo digo con ánimo de victimizarme ni de qe sientas pena, sólo te lo digo porqe qero contarte cómo me siento... El viernes me dijiste muchas cosas qe me pillaron de golpe, pues desconocía la magnitud qe tenían para tí e incluso para mí. Mi universo es limitado al igual qe mi intelecto emocional en innumerables ocasiones cuando se trata de nosotros. Mis capacidades en este ámbito también lo son. Sin embargo siempre he sentido (y quizás he pecado en eso) qe mis impulsos me guían de modo correcto, toda vez qe considero a mi mente un impedimento para actuar oportunamente. En el último tiempo me he ido replegando, quizás demasiado, quizás impertinentemente, pero también de modo inevitable. Tú tienes la capacidad de remecerme de ese ciclo permanente y lo has hecho en esta ocasión. Dentro de mí hoy predomina un sentimiento de culpa gigante por no mostrarme a la altura de lo qe nuestra relación está exigiendo. Siento rabia conmigo mismo por no poder darte las certezas qe tus ojos me piden. Siento impotencia de no lograr advertir qe la profundidad qe ellos muestran en su reflejo es el dibujo de nuestro horizonte... Me encuentro atrapado por mí mismo y queriendo salir hacia donde tú estás. Quiero salir pronto, pero necesito saber qué es lo que me atrapa. No me contestas...me gustaría pensar que no estoy tan lejos de la colina donde una vez hicimos nuestros todos los atardeceres del mundo
...como hace mucho no me sucedía siento miedo. Te llamé para hablar contigo porqe te extraño y necesitaba sentir el alivio qe tu voz me da. Mientras cada uno de los tonos del teléfono sonaba mi corazón latía más fuerte, esperando qe no fuera tarde para qe me contestaras.
ResponderEliminarEstos días han sido de mucho recogimiento y sufrimiento para mí. No lo digo con ánimo de victimizarme ni de qe sientas pena, sólo te lo digo porqe qero contarte cómo me siento...
El viernes me dijiste muchas cosas qe me pillaron de golpe, pues desconocía la magnitud qe tenían para tí e incluso para mí. Mi universo es limitado al igual qe mi intelecto emocional en innumerables ocasiones cuando se trata de nosotros. Mis capacidades en este ámbito también lo son. Sin embargo siempre he sentido (y quizás he pecado en eso) qe mis impulsos me guían de modo correcto, toda vez qe considero a mi mente un impedimento para actuar oportunamente. En el último tiempo me he ido replegando, quizás demasiado, quizás impertinentemente, pero también de modo inevitable. Tú tienes la capacidad de remecerme de ese ciclo permanente y lo has hecho en esta ocasión. Dentro de mí hoy predomina un sentimiento de culpa gigante por no mostrarme a la altura de lo qe nuestra relación está exigiendo. Siento rabia conmigo mismo por no poder darte las certezas qe tus ojos me piden. Siento impotencia de no lograr advertir qe la profundidad qe ellos muestran en su reflejo es el dibujo de nuestro horizonte...
Me encuentro atrapado por mí mismo y queriendo salir hacia donde tú estás. Quiero salir pronto, pero necesito saber qué es lo que me atrapa. No me contestas...me gustaría pensar que no estoy tan lejos de la colina donde una vez hicimos nuestros todos los atardeceres del mundo
te amo...